No temáis, pequeños, no le hemos tomado manía a Jane Fonda. De hecho, nos parece una señora fantástica. Por todo: por casarse con Roger Vadim, por Barbarella, por Historias Extraordinarias, por este peliculón de Sydney Pollack que se llama Danzad, danzad, malditos y que contiene esta frenética y despiadada secuencia…
… por su activismo político, por Cómo eliminar a su jefe, por sus vídeos de aerobic. Bueno, nos parece fantástica por casi todo. Lo único que se le puede reprochar es haberse juntado con el deleznable Ted Turner, que la apartó del séptimo arte.
Menos mal que fue sensata y se divorció para volver y exhibir lo bien que se ha arrugado en los anuncios de una conocida marca de cosmética. Una pena que su retorno al cinematógrafo no haya estado a la altura de sus primeras películas. Pero, ¡que le quiten lo bailao!
Matt Harding es una persona que ha tenido una inmensa suerte. Poder dedicarle tiempo a algo que te gusta hacer, aunque ese algo sea algo inicialmente tan ridículo como “perpetrar” el mismo bailecito absurdo en cuanto rincón del globo pisa el muchacho es una especie de regalo del destino.
Pero que pase el tiempo, “sigas con tu historia”, triunfes en Yotube y que además consigas patrocinadores para alguno de tus viajes me parece la máxima expresión de la suerte, al menos, de una de sus caras.
Este vídeo, que creemos que es una resumen de todos sus viajes se transforma, cuando empieza a baliar acompañado de la gente, de personas de toda raza, color y condición, ¡permitidme la expresión!, en una chorrada, en una chorrada muy, muy entrañable.
Lo que no sabemos es que hace exactamente este vídeo expuesto en una web de la NASA que inicialmente se dedica a difundir fotografías de astronomía, pero en fin, tampoco nos preocupa en exceso.
A veces he lamentado haber rodado en México El Ángel exterminador. Lo imaginaba más bien en París o en Londres, con actores europeos y un cierto lujo en el vestuario y los accesorios. En México, pese a mis esfuerzos por elegir actores cuyo físico no evocara necesariamente a México, padecí una cierta pobreza en la mediocre calidad de las servilletas, por ejemplo: no pude mostrar más que una. Y esa era de la maquilladora, que me la prestó.
Luis Buñuel se mostraba así de contrariado en Mi último suspiro, sus memorias. El realizador español más internacional (con permiso de Almodovar) no pudo conseguir financiación para este proyecto fuera de México.
No sé. Nunca he estado en México pero se me antoja que la burguesía que se retrata en esta historia es igual en todos los lugares del mundo. Al igual que los pobres, que son muy cutres, da igual que vivan en el primer mundo o en el tercero. Si así lo asegura alguien tan cosmopolita como Gunilla Von Bismarck seguro que es cierto.
Seguimos rastreando todos los vídeos existentes por Internet en nuesytro afan de compartir los buenos deseos para esta Navidad de los creadores de contenido audiovisual de cualquier pelaje. Los Monty Python, ahora que tienen, desde hace muy poquito, su propio canal en Youtube, no podían faltar en estas fechas y nos felicitan con una de las escenas más memorables de The meaning of Life: Christmas In Heaven.
Otra de comparaciones. Luz de gas, de Thorold Dickinson, fue uno de los mayores éxitos del cine inglés de la década de los 40. Protagonizada por Anton Walbrook y Diana Wynyard, este thriller victoriano narra la historia de una desventurada aspirante a cantante de ópera que se casa con un misterioso pianista…
Hollywood no pudo evitar poner sus garras sobre tan tentador material y lo transformó en Luz que agoniza, una fastuosa producción dirigida por George Cukor y protagonizada por la mayor estrella de la época, Ingrid Bergman. Si en la primera, el villano robaba la función, esta vez, la joven que va enloqueciendo progresivamente se comía a un sobrio Charles Boyer. Tanto fue así, que la Bergman se alzó con el Oscar a la mejor actriz.
Y como curiosidad, añadir que Luz que Agoniza supuso el debut de la intérprete inglesa Angela Lansbury, que, muchos años más tarde, se haría famosa por su rol de Jessica Fletcher en la mítica serie Se ha escrito un crimen. Es que ha esta mujer siempre le ha ido lo macabro.
Pero, por poco que el espectador avezado se adentre en su filmografía descubrirá las cualidades de los grandes: un universo propio, un sabio aprovechamiento de los recursos expresivos del cinematógrafo, unas historias que nos revelan cosas de nosotros que no sabíamos…
El séptimo continente es su debut para la gran pantalla. Basada en un escalofriante hecho real, contiene esta secuencia que a la vez es hermosa y terrible.
El tratamiento poco convencional del argumento enseguida llamó la atención fuera de su Austria natal, lo que posibilitó que este áspero autor pudiese realizar sus películas en Francia (Cache) o EEUU (la segunda versión de Funny Games).
Que sirva de pequeño y sucinto homenaje a Gerard Damiano, que ha muerto hace unos días: justamente ha pasado a la historia del cine por firmar el clásico del porno que todo el mundo conoce… Aunque, en realidad, muy pocos hayan visto.
Me refiero a Garganta Profunda, la bizarra historia de una muchacha con un clítoris en la garganta. El trailer que ilustra este texto corresponde al documental de 2005 Inside Deep Throat (Dentro de Garganta Profunda), que buceaba en el contexto de su estreno (el ya lejano 1972) y en el destino de los principales implicados en la peli más rentable de todos los tiempos.
Garganta Profunda se rodó en apenas 6 días, costó 25.000 dólares y recaudó cerca de 600 millones de dólares en todo el mundo. Muchos norteamericanos se sintieron profundamente ofendidos por su mera existencia y consiguieron que se prohibiese en 23 estados. Pero no pudieron impedir que esta cinta fuese la primera de millones que vendrían después.
Encontramos (de nuevo) en el blog Chica de la tele lo que, nosotros que nos apasiona la publicidad, sólo podemos considerar como una pequeña joya del mundo de los anuncios: el primer spot de MacDonald para la televisión.
No nos atrevemos a valorar la calidad del anuncio, ya que estamos hablando de una época en la que la publicidad aún caminaba con los pañales puestos. La cuestión es que McDonalds ya llegado hasta donde está, y que estos fueros sus primeros balbuceos publicitarios.
Picnic es el film más famoso del cineasta norteamericano Joshua Logan, un drama basado en una obra del dramaturgo William Inge en el que que un vividor, interpretado por William Holden, aterriza en un tranquilo pueblo de Kansas dispuesto a seducir a la belleza local, encarnada por una apocada Kim Novak.
La escena cumbre es, obviamente, el picnic en el que se reunen todos los lugareños con motivo del Labour Day y Kim y William improvisan este sensual baile sobre la canción Moonglow. Antaño, cuando las escenas de sexo no se podían concebir, los directores tenían que arreglárselas para que los protagonistas “intimasen” sin apenas rozarse.
En los años 60 se pusieron de moda las películas compuestas por varios capítulos, en los que directores de prestigio se repartían el metraje. Algunas incluso eran interesantes. Por ejemplo, Boccaccio ’70, con cortos de Vittorio De Sica, Federico Fellini, Mario Monicelli y Luchino Visconti o Paris vu par…, clarísimo precedente de Paris je t´aime, en la que había trabajos de Jean Luc Godard, Claude Chabrol o Eric Rohmer.
La que hoy nos ocupa es Historias extraordinarias, basada en tres relatos de Edgar Allan Poe, que se transformaron en imágenes en las manos de Fellini, Louis Malle y Roger Vadim. El fragmento del italiano es una adaptación de Toby Dammit.
Este sorprendente segmento, en el que Terence Stamp ofrece una de sus mejores interpretaciones, se revela como el fragmento perdido entre 8 y medio y Roma, aunque exhibe una crueldad nunca vista en la obra felliniana. Parece ser que el papel en principio lo iba a interpretar Peter O´Toole. Cuando se desentendió, Fellini pidió que le trajesen al actor más acabado que encontrasen. Voila. Mr. Stamp fue el elegido.