En 1970 un grupo del que no muchos se acuerdan, The Kinks, lanzaron al mundo uno de sus temazos: Lola. Seguro que te lo sabes: ha sido versionado muchas veces, ha aparecido en películas y spots publicitarios y además ahora nos encontramos con esto:
Sí, la firma de refrescos más famosa del mundo, más chispeante por así decir, convoca a todo el que quiera a grabar su versión de Lola y subirla en Cocacola.es. Entre todos los participantes se seleccionarán a tantos como para llenar 150 spots diferentes, todos ellos alrededor de este clásico de la música rock.
Una apuesta de Coca Cola por la música, y por la fama. Algo muy de moda.
Ésta sin duda es una de ellas, quizá no la más ortodoxa, vale, pero si te has quedado sin plan para el primero de mayo y tienes un buen seguro médico ¡prueba a partirte el cuello!
- ¿Y tú qué quieres ser de mayor?
- ¿Yo? pues… ¡¡o la Novia de Chuky o la Niña del Exorcista!!
Si os estáis preguntando si se levantó después de esto la respuesta es sí. De hecho, al final consiguió bajar la escalera completa (¡ya te hubiese gustado a ti, padre Karras!) haciendo el pino puente y con la lengua fuera.
Se llevó, evidentemente, el aplauso de youtube en forma de visitas a este esperpento audiovisual que no por ello deja de ser toda una proeza de flexibilidad.
Michel Gondry es uno de los realizadores de vídeos musicales más prestigiosos de todos los tiempos. ¿Osacordáisdeél? De todos los tiempos incluye únicamente de los años 80 a esta parte, lo cual no es decir mucho.
De los años 80 precisamente son clásicos de la talla de Los Cazafantasmas, Robocop o Paseando a Miss Daisy. Gondry creció con este cine y, ahora que le han dado la oportunidad de dirigir un largometraje (ah, pero si es el cuarto ya), ha decidido homenajearlo.
Resulta de que Rebobine por favor (Be kind Rewind) va de dos pringaos que por accidente borran todas las cintas VHS de un videoclub y, para mantener el negocio, deciden grabar ellos mismos sus propias versiones de las películas. Luego las alquilan a precio de oro, alegando que son versiones “suecadas“.
Rebobine por favor hace aguas por todos lados: ¿dónde queda un videoclub abierto en este planeta? Y menos donde alquilen VHS. Jack Black es insoportable, además de obeso, y la parte final de la historia, tan sentimentaloide, es francamente estomagante. ¿Será el momento se que este señor se vuelva a los vídeoclips? ¿Debió salir alguna vez de allí?
No os voy a engañar: no sé quién es SexyConchi. Probablemente no lo sepa ni ella pero el caso es que tiene algo que crea adicción.
Puede ser porque uno de sus temas más recurrentes es el sexo, o a lo mejor porque tiene cerca de 60 vídeos realizados artesanalmente en su canal de youtube o incluso porque hay gente a la que le hace gracia su humor travestido, su filosofía carnavalesca y su ingenio, así, a secas.
Si 481 personas se han suscrito a sus aventuras, si dejan comentarios en su blog, le apoyan, le llaman Javier y le mandan besos y abrazos; es posible que estemos ante otra pequeña figura mediática de internet.
Si no, siempre podemos dar al play y dejar que siga hablando de sexo, de amor o de cualquiera de esas otras extrañas criaturas que nos rodean.
Son muchos los que vivimos en un sinvivir y en un sin dormir por la venida a finales de mayo de Rage against the machine, esto es, de líder musical-político Zack de la Rocha y su banda de salvajes.
Aquí vemos a Zack, que probó en solitario con poquísima suerte, en una estupenda colaboración con otro icono de la música contemporánea: Dj Shadow.
Primavera, verano (como en las películas coreanas): conciertos uno detrás de otro. ¿A qué concierto vas a ir próximamente? Nosotros, ¡a todos!; al Electric Festival, al Cultura Urbana, al Viña Rock, al SummerCase y al de los niños cantores de Viena.
No es una gran película. Ni siquiera es una película de culto. El caso es que ‘Elvira, mistress of the dark‘ pertenece a ese género de películas tan rematadamente malas que acaban resultando apreciables.
Elvira es una cinta del año 1988 protagonizada por un personaje nacido en la televisión: la presentadora de un programa en el que se proyectaban películas de terror de serie z y cuyo encanto consistía en lucir un ceñido y escotido vestido negro.
Alguien sin demasiado criterio decidió convertirla en una heroína cinematográfica y la metió en una delirante aventura en la que la chica de vanguardia que tiene retaguardia (no hace falta explicar a qué partes de su cuerpo se refieren estas expresiones, ¿no?) hereda la mansión embrujada de su tía, que era bruja.
La historia no es más que una sarta de chistes soeces y gags chabacanos cuyo objetivo es ver como se bambolean los generosos pechos de la protagonista. A pesar de todo, la cosa tiene su gracia, no sabría explicar por qué.
Como dice Elvira en una secuencia a un grupo de admiradores adolescentes: “En serio, es malísima. Ya sabéis, un petardo, basura, de esas películas que te joden. ¿Entendéis?” Lo que pasa que a veces eso que te hagan eso que menciona al final puede ser divertido.
Te levantas por la mañana y, vaya, no tienes café. Entonces acudes a la vecina con una tacita y le preguntas: “¿Tienes café?” (”I need sugar”, en el clip.) Y a partir de ahí empiezan tus aventuras: según este clip.
Underworld, acabadísimos y todo lo que queráis, siguen siendo uno de los grupos de música electrónica más memorables de todos los tiempos. Fuerza, locura, psicosis en espiral y ese mítico tema de Trainspotting (Born slippy) hacen de ellos un parte importante de la banda sonora de una década, los noventa.
Este videoclip corresponde a Jumbo, de su disco Beaucoup Fish.
No sé por qué no se estrenan más películas francesas en nuestro país. A mí todas me parecen geniales. Como esta, que no tiene estreno (ni nada parecido) previsto a este lado de los Pirineos.
La cinta en cuestión se llama Les chansons d’amour y ha sido dirigida por Christophe Honoré, que también ha compuesto las canciones. Porque, claro, la peli es un musical, uno en el que no hay coreografías y los actores cantan en la calle con la misma naturalidad con la que hablan.
Algo en la onda de Los paraguas de Cherburgo y On connait la chanson que, cuando se presentó en Cannes el año pasado, un avispado crítico patrio comparó con El otro lado de la cama.
Por favor. Louis Garrel es un galán, a Willy Toledo si te lo encuentras en la calle, le das una moneda. Y Paz Vega y Natalia Verbeke no tienen punto de comparación con las bellas y sofisticadas Ludivine Sagnier y Clotilde Hesme.
Además, ¿acababan las españolas en la cama, juntas y revueltas?
Timor en malayo significa Este, en castellano es el nombre de una isla del archipiélago malayo y dice la mitología, malaya también, por supuesto, que la isla en realidad es un cocodrilo enorme. Super Timor, sin embargo no tiene nada que ver con Malasia: es el nombre de un grupete que recoge la Enciclopedia del Metal y también es una marca de anti-mosquitos responsable de un mítico anuncio de los años 80 rescatado de los albores de la Edad de los Emails.
Mucho se dijo en su momento sobre este spot del que en realidad, poco hay que decir (salvo el dato de que fue grabado en Costa de Marfil. Una de dos: o te hace gracia o piensas que estás desperdiciando tu valioso tiempo mientras otros millones de vídeos de youtube requieren de tu atención. Os dejo con un comentario al azar:
“En este video se esconde la esencia de la vida misma, la supremacía técnica de la guerra quimica sumado al ritmo pegadizo de unos negratas cachondos dirigidos por una única bandera… Super Timor“
Las cantantes francesas siempre han sido de lo más liberales. Y liberales no en el sentido en el que se define Esperanza Aguirre.
Yelle es una jovencita que canta que quiere verte en una película porno mientras ejecuta una sensual coreografía sobre cintas andadoras. Se suma así a la moda de los vídeos musicales sobre este aparato de gimnasia, que iniciaron OK Go y a la que se ha sumado la mismísima Madonna.
Yelle acaba de publicar su disco Pop Up, en el que se incluye este jitazo, parece ser que dedicado al rapero Cuizinier, de la banda francesa TTC, como respuesta a sus letras machistas.
Je veux te voir tiene dos vídeos, este segundo mucho más interesante, dirigido por Nicolas Benamou. En el primero no había mallas de colores ni chicas sudorosas.