Absolutamente “ochentas“, con ese primer atisbo de amor a la tecnologÃa que rompió a finales de los setenta, el videoclip nos habla de esas situaciones en las que, alguna vez en la vida, te puedes encontrar sin saber muy bien cómo.
Una de las escenas más brillantemente tensas de la historia del cine está en El Padrino, la primera parte de la trilogÃa de Francis Ford Coppola sobre la mafia.
Hiroshima y Nagasaki pusieron fin a la Segunda Guerra Mundial y a cómo se entendÃa el siglo XX hasta entonces. Seguro que has visto estas imágenes: la destrucción absoluta. Ésta fue la versión más cruel y descerebrada del ojo por ojo. Que forme parte del pasado y no del futuro.
En otros casos, pensemos en Crash de David Cronenberg, un trailer debe señalar el subtexto de un filme. La pelÃcula de Cronenberg era una estudio sobre la patologÃa sexual, la obsesión por la genitalidad y el deseo de gozar del sexo más allá del propio sexo, de su frontera fÃsica.
Si el trailer consigue transmitir todo eso, es algo que sólo puede saberse dándole al play.
Dirigido por Tarsem Singh, el videoclip resulta ser el armageddon de un grupo de culto (R.E.M.), que de inmediato pasa a convertirse en la banda de pop-rock más importante del planeta.
Michael Stipe, vocalista de R.E.M. (y siempre dispuesto a abrirnos su corazón) desveló que para el videoclip de Losing my religion hizo play-back por primera vez en su vida (en sus videos anteriores ni siquiera movÃa los labios), y que dicho esfuerzo de falsificación le llevó al llanto.
DiscÃpulo aventajado de Alfred Hichcock, Brian de Palma logró la perfección casi matemática del suspense en su memorable pelÃcula Los intocables de Elliot Ness.
Kevin Costner, Robert de Niro, Sean Connery y Andy GarcÃa pueblan esta cinta de talento, tensión y grandes escenas.
La más famosa, la de la escalera de la estación de trenes, muy evidentemente inspirada en El acorazado Potenkim de Sergei Eisenstein.